El 10 de julio, la Oficina de Reciclaje Internacional (BIR), con sede en Bruselas, Bélgica, publicó un documento llamando a la sociedad a adoptar un enfoque justo, científico y razonable para desarrollar estándares de "acero verde" para medir y reflejar con precisión el nivel de emisiones de carbono, y garantizar que la industria del acero reconozca plenamente el importante papel del reciclaje de chatarra de acero en el avance de la transición hacia una economía baja en carbono.
En su documento, la Oficina Internacional de Reciclaje señala que los métodos actuales para identificar el "acero verde", particularmente el enfoque de "escala móvil" o "valor de referencia", corren el riesgo de etiquetar el acero con mayores emisiones (tradicionalmente acero en bruto producido a partir de mineral de hierro) como "verde", mientras se ignora el acero producido con bajas emisiones de carbono utilizando procesos de reciclaje de chatarra de acero y hornos de arco eléctrico (EAF). Esto no sólo es opaco, sino que también tiene el potencial de desviar los incentivos y las adquisiciones públicas de procesos de producción de acero verdaderamente con bajas emisiones de carbono.
Susie Burrage OBE, presidenta de Recycling International, dijo que las emisiones de carbono del acero producido mediante procesos de chatarra de acero y hornos de arco eléctrico podrían reducirse en un 74 por ciento en comparación con el proceso tradicional de alto horno. Las empresas que adoptan este camino no piden un trato especial, sino igualdad de condiciones. La declaración medioambiental de los productos de acero debe estar respaldada por datos reales, y se debe enfatizar plenamente el papel del reciclaje de chatarra de acero en la transformación baja en carbono de la industria del acero.
La Oficina Internacional de Reciclaje destacó que la definición de "acero verde" debería basarse en las emisiones durante todo el ciclo de vida, no sólo el proceso de producción o la fuente de materias primas. La Oficina Internacional de Reciclaje también pidió adquisiciones públicas para promover el reciclaje de acero, estableciendo una cantidad mínima de chatarra de acero para su uso en proyectos públicos de construcción, transporte e infraestructura. El comercio mundial de chatarra de acero es crucial para las siderúrgicas comprometidas con la reducción de las emisiones de carbono, y restringirlo sólo retrasará la transición hacia una economía baja en carbono. Con ese fin, la oficina también destacó el riesgo de barreras que limiten el comercio transfronterizo de chatarra de acero, lo que podría alterar las cadenas de suministro globales y reducir las tasas de reciclaje en los lugares donde se exporta. La Oficina Internacional de Reciclaje pide: garantizar que los estándares de "acero verde" se basen en emisiones reales y mensurables; Utilizar la contratación pública y los incentivos para recompensar el acero con bajas emisiones de carbono y el acero reciclado; Incrementar la inversión en infraestructura para la recolección y clasificación de chatarra de acero para aumentar las tasas de reciclaje de chatarra de acero; El reciclaje de chatarra de acero se incluirá en la formulación de normas sobre "acero verde".
La Oficina Internacional de Reciclaje consta de cinco divisiones (acero, metales no ferrosos, papel, plásticos y textiles) y tiene tres comités de productos que se ocupan del acero inoxidable y aleaciones especiales, neumáticos y caucho, y productos electrónicos reciclados, respectivamente.